Centro Capia: “Hemos consolidado nuestra investigación en potenciar las algas para el consumo humano”

Fuente: Mundo Acuícola

Iniciativa será desarrollada por Puerto Montt y busca contribuir a elevar la competitividad de la cadena de valor asociada al sector.

A través de 3° Proyecto de Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), adjudicado en esta línea de trabajo, el Centro de Investigación Aplicada Capia del Santo Tomás desarrollará barras energéticas saludables.

Desarrollar barras energéticas saludables, a partir de la utilización de algas liofilizadas para consumo humano, en la región de Los Lagos y con esto elevar la competitividad de la cadena de valor asociada al sector económico de las algas para consumo humano, promoviendo la diversificación productiva de organizaciones de pescadores artesanales para que se conviertan en proveedores claves en incorporación de nuevos productos de alto valor agregado a la industria alimentaria es el principal objetivo del nuevo que desarrollará desde marzo Universidad Santo Tomás a través de su Centro de Investigación Aplicada Capia.

Línea de acción

Así lo informó Jorge Muñoz, director del proyecto quien comentó que este proyecto consolida las diferentes acciones que Capia viene realizando en pro de potenciar las algas para el consumo humano. “Este proyecto corresponde a la línea de trabajo que desde el 2012 viene realizando Universidad Santo Tomás en torno al  uso y aplicaciones de algas marinas chilenas para consumo humano, que se consolida en el 2014 con la implementación de otro proyecto FIC denominado ‘Modelo piloto de producción y comercialización de algas de consumo humano directo, para la pesca artesanal’”.

“Realizamos un primer proyecto que tenía que ver con definir las principales aplicaciones o sus que tienen algunas especies de algas para el consumo humano directo, para ello hicimos un diagnóstico, un análisis de mercado sobre qué algas se pueden utilizar para crear nuevas recetas, nuevos platos y productos. Con este proyecto comenzamos a involucrarnos con proveedores de algas como son los sindicatos, pescadores artesanales”, comentó Muñoz.

Además, agregó que “luego nos adjudicamos un segundo proyecto, que está finalizando ahora, en el que quisimos descubrir  que es lo que le falta a esta industria para poder llegar a las mesas de los hogares y supermercados ya que no existía un mercado formal que provea de este producto con valor agregado. Por ello implementamos una unidad productiva, a nivel piloto, que permita que estos productores realicen estos productos, o bien tengan materia prima de la calidad que el mercado requiere”.

Para ello se implementó una planta piloto en el sector La Pampina, sector Estaquilla de la comuna de Los Muermos, para que los pescadores del sector pudiesen elaborar sus propios productos, realizando procesos productivos primarios.

Barras energéticas saludables

Este tercer proyecto está más cerca del usuario final, el consumidor, ya que todos los conocimientos de mercado adquiridos debiesen permitirnos producir productos específicos y de alto valor agregado como son las barras energéticas que presentan diferentes segmentos de mercado pero que siguen la línea de alimentos saludables.

En esta tercera versión, durante un año y con un presupuesto de $100 millones, el centro Capia del Santo Tomás junto a las entidades asociadas; Sindicato de Trabajadores Independientes y Pescadores Artesanales del sector La Pampina, la Municipalidad Los Muermos, Fundación para la Superación Pobreza y la Empresa ADC, trabajarán desde marzo de 2018 en pro de trabajar esta materia prima, gestionar y gestionar su abastecimiento para el desarrollo y elaboración de productos con alto valor agregado que permitan generar un innovador modelo de negocio y mercado.

Envían a Sala proyecto que amplía el procedimiento de relocalización a concesiones de acuicultura

Fuente; Mundo Acuícola
La iniciativa, según explicaron los legisladores, busca llevar al papel lo que ya existe en materia de relocalización de concesiones.

En condiciones de ser analizado por la Sala de la Cámara de Diputados quedo el proyecto de ley (boletín 11317) que busca ampliar el procedimiento de relocalización a concesiones de acuicultura y establecer permisos especiales de colecta de semillas.

La propuesta, que fue analizada por las comisiones de Pesca y Hacienda, busca, según explicaron los diputados, llevar al papel lo que en la práctica existe en materia de relocalización de concesiones.

En ese contexto, el documento señala que se otorgarán concesiones en espacios que tienen aptitudes necesarias para el ejercicio de la actividad acuícola, de modo que se realice en condiciones seguras desde el punto de vista ambiental y sanitario.

Por ello, se propone proceder al ordenamiento de la actividad, con el fin de establecer la opción de relocalizar las demás concesiones de acuicultura (mitílidos y algas).

Como antecedente, los parlamentarios expresaron que los cultivos de mitílidos (moluscos) y algas presentan interesantes proyecciones de crecimiento, por lo que requieren adoptar mejores condiciones de operación, a fin de asegurar un buen desempeño ambiental y sanitario que les permita aprovechar las oportunidades del mercado.

Multigremial de Aysén y Sofofa solicitan a los legisladores revisar »Ley Lafkenche»

Fuente: Mundo Acuícola

El marco legal actual permite que normas colisionen y que la denominada Ley Lafkenche se imponga por sobre otras que regulan actividades tan relevantes en el litoral como la pesca artesanal, la miticultura y la salmonicultura (El Divisadero).

Las conclusiones emanaron el Seminario “Ley Lafkenche y la Gestión en el Borde Costero” desarrollado en Puerto Chacabuco y que fue convocado por la Multigremial de Aysén y su socio estratégico la Sofofa. El evento contó con la relevante participación entre otros de Ignacio Guerrero, director de Socios y Gremios Regionales de Sofofa, Francisca Toledo, gerente de Estrategia Cámara Marítima y Portuaria de Chile; Reinaldo Vidal, director general de IndexSalmon.

El presidente de la Multigremial de Aysén, Eladio Muñoz, agradeció la convocatoria, relevando la importancia del tema tratado, “El desarrollo de nuestro país tiene como uno de sus grandes desafíos el diseño e implementación de un ordenamiento territorial eficiente, moderno, inclusivo y dinámico. En nuestra Región de Aysén, con vastos territorios casi inexplotados, este tema es fundamental y, considerando que gran parte del potencial de la región y de la actividad industrial presente se encuentra ligado al litoral”.

Rosana Valderas, seremi del Trabajo y Previsión Social de Aysén participante en el seminario, sostuvo que fue una buena instancia para abrir la discusión sobre la temática, “es bueno ver a las organizaciones sociales, el mundo productivo, públicos y privados, dialogando frente a una ley que fue requerida y en donde el diálogo es fundamental para llegar a acuerdos”.

Por su parte, Ignacio Guerrero, director de Socios y Gremios Regionales de Sofofa explicó que es inédita la presencia de Sofofa en Puerto Aysén y que responde a un trabajo de fortalecimiento de las diversas áreas productivas y sus regulaciones, “estamos muy contentos de estar en Aysén, y en el caso específico de la Ley Lafkenche es muy relevante tratar este tema, sobre todo, por la importancia que tiene para la economía regional”.

Desde la Multigremial de Aysén expresaron la necesidad de revisar la ley en cuestión y la forma que se relaciona con otras normas y procedimientos, debido a que grandes espacios territoriales, como el borde costero, son objeto de solicitudes que no tienen ninguna posibilidad de ser efectivamente explotadas u ocupadas, a lo que se suma una lenta tramitación de dichas solicitudes, paralizando mientras tanto, otras actividades cuyos permisos se encuentren, incluso en forma previa o en proceso de evaluación.

Finalmente, desde el sector productivo a nivel regional y nacional, sus autoridades hacen un llamado a los legisladores a revisar la ley y considerar la importancia del borde costero como una zona que permite la interacción de diversas actividades económicas y sociales fundamentales para el desarrollo de las regiones, sus particularidades y del país en su totalidad.

Actores del borde costero solicitan al gobierno mesa de trabajo nacional y regional para abordar Ley Lafkenche

Fuente: Mundo Acuícola

Pescadores artesanales, salmonicultores, mitilicultores de pequeña y gran escala, armadores y trabajadores manifestaron su preocupación por los efectos de esta norma y alertaron sobre los riesgos para el desarrollo de la zona sur austral 

Tras una jornada de análisis y trabajo conjunto, diversas industrias, sectores productivos y trabajadores de la zona sur austral del país acordaron la necesidad de crear una mesa de trabajo nacional y regional que permita abordar el mal funcionamiento que está teniendo, en la práctica, la norma que creó el Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO), denominada Ley Lafkenche.

Es por esto que solicitaron al ministro del Interior, Mario Fernández, y al intendente de la Región de Los Lagos, Leonardo de La Prida, que conformen las respectivas mesas de diálogo.

Si bien todos estos actores sociales que asistieron al encuentro valoran la existencia de la norma que regula estos espacios y protege los derechos consuetudinarios invocados, en la reunión de coordinación se concluyó que el gobierno debe preocuparse de coordinar a los servicios públicos, agilizar los procesos y conciliar los diversos intereses, pues una mala aplicación de esta podría tener consecuencias nefastas para diversas actividades y sectores productivos, además de miles de empleos en la zona sur austral, principalmente desde la Región del Biobío hasta la de Magallanes.

En la jornada de trabajo participaron pescadores artesanales a través de Corepa y AG Demersal, SalmonChile, Marine Harvest, Amichile, Asociación de Mitilicultores de Calbuco, Armasur, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria del Salmón y Ramas Afines y Fundación Chinquihue, quienes manifestaron su preocupación ante la mala aplicación de esta norma y alertaron sobre los riesgos para el desarrollo de la zona sur austral del país.

Los principales aspectos que generan inquietud son los excesivos tiempos de tramitación de las solicitudes y el efecto suspensivo de la norma, que paraliza diversos trámites fundamentales para el desarrollo de actividades en el borde costero, generando incertidumbre jurídica y vulnerabilidad económica y social.

La amplitud de la norma y su reglamento, por otra parte, han propiciado la solicitud de espacios costeros de gran magnitud, entorpeciendo el desarrollo armónico de los sectores productivos y la comunidad.

En último lugar, preocupa el desconocimiento a nivel local y nacional de la norma, lo que podría generar falsas expectativas, así como un mal entendimiento y aplicación de la ley, y que, a su vez, ya está generando conflictividad en el borde costero.

El presidente de AmiChile, Rodrigo Rosales, indicó que “sobre la base del respeto de los derechos ancestrales de los pueblos originarios, legítimamente acreditados, es que junto a los actores con los que compartimos el borde costero de la Décima Región de nuestro país, le pedimos al gobierno la creación de una Mesa de Trabajo Nacional que permita analizar la realidad actual del uso de estos espacios y, tal como establece la Política Nacional de Uso del Borde Costero, precaver también sus usos futuros que permitan una adecuada implementación de la Ley Lafkenche, y a su vez el desarrollo de la industria acuícola en general y la mitilicultura en particular”.

Asimismo, el presidente de AG Demersal, Juan García, afirmó que “consideramos que es una ley que hace justo reconocimiento a los pueblos originarios, pero existe un temor transversal de que se está haciendo mal uso de esta. En honor a eso, hemos entablado una mesa de diálogo con diferentes sectores productivos de la región y así transparentar nuestras inquietudes. Se trata de generar acuerdos comunes y sacar conclusiones positivas para todos”.

“Lo que queremos decirle a la autoridad, y jamás en desmedro de la ley y de los derechos de los pueblos originarios, es que el reglamento debe ser más claro y eficiente, por ejemplo, en disminuir procesos que toman seis o siete años en resolverse. Necesitamos reglas claras y precisas, y es por esto por lo que trabajamos con todos los actores del borde costero”, puntualizó el presidente de Corepa, Jorge Bustos.

El vocero de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria del Salmón, Alejandro Santibáñez, dijo que “hemos participado como Coordinadora y en bloque abarcando desde el Biobío hasta Aysén, para alcanzar un desarrollo armónico entre quienes convivimos y desarrollamos nuestras actividades en la costa. Es importante entender que esta ley hace un justo reconocimiento a los pueblos originarios y a su necesidad de ser incorporados en la cotidianeidad del país, pero hemos visto que varias medidas dentro de la ley pueden no solo afectar la productividad, sino que también la seguridad de las personas”.

En tanto, el presidente de SalmonChile A.G., Felipe Sandoval, indicó que “es un gran paso el que artesanales, salmoneros, mitilicultores y todos los actores del borde costero nos hayamos sentado a conversar y acordado una postura común. Estamos frente a un problema complejo y la forma de solucionarlo es vía un diálogo abierto e inclusivo con autoridades, comunidades locales, pueblos originarios y actores económicos”.

Las mesas de trabajo tienen como fin armonizar el desarrollo de los diferentes sectores y los derechos de los pueblos originarios, además de generar condiciones que brinden certezas, estabilidad laboral y tranquilidad a todos los usuarios y habitantes que conviven en el borde costero de la zona sur austral del país.

Ley Lafkenche o ECMPO

Fuente: Autor Reinaldo Vidal M., Director Ejecutivo Index Spa.

(Artículo disponible en: «De Puerto a Puerto», N° 44, edición digital)

Los efectos tras la Ley que crea los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios

 

Tras nueves años de existencia de la Ley N° 20.249, que crea los Espacios Marinos Costeros de Pueblos Originarios, y ocho, desde su aplicación tras la dictación de su reglamento, hito que marca la entrada en marcha, vemos como esta norma ha abierto un amplio debate respecto al uso del borde costero.

Hoy en Chile existen 70 reclamaciones de Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO), requerimientos que en suma abarcan una superficie reclamada de 2.345.037 hectáreas, entre la Tercera y Duodécima Regiones, solicitudes que se encuentran en diferentes estados de tramitación.

Ahora bien, una de las primeras correcciones, que deberíamos hacer, es dejar de denominar a la Ley 20.249, Ley Lafkenche y denominarla por su nombre real y efectivo que es Ley que crea los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios, es decir Ley ECMPO, toda vez que su aplicación y efectos es el territorio nacional, sin limitación regional o espacial o a un grupo en especial, aun cuando Lafkenche en mapudungun significa Gente del Mar (Lafken «Mar» y Che «Gente»), agregando asimismo que el titular de la reclamación puede ser una asociación y/o comunidad debidamente constituida conforme a la Ley 10.253.

Hecha la primera aclaración y entrando al asunto controvertido, creemos y en ello existe consenso, esta Ley ECMPO busca un reconocimiento ancestral bajo el uso consuetudinario de las comunidades indígenas que han visto en el borde costero una fuente en el desarrollo de sus prácticas habituales, ya sea de carácter de recolección y/o prácticas de pesca, entre otros, usos que sin duda merecen un reconocimiento, el problema no es este punto, sino que como se ha manifestado la problemática que surge entorno a esta Ley.

De este modo y visto los múltiples factores que han incidido tras su aplicación, podemos distinguir tres tipos de efectos, los primeros que dicen relación con la amplia cobertura geográfica y/o espacial de reclamación, por parte de las comunidades y/o asociaciones reclamantes, las que abarcan superficies que van desde las 2 hectáreas hasta llegar a las 775.419, reclamaciones que abarcan desde la Tercera a la Duodécima Regiones del País, en donde la Región de Los Lagos concentra el mayor porcentaje de solicitudes, esto es 69,1%  a nivel nacional y por su parte la región de Aysén concentra el 47,5% de la superficie.

El segundo de los efectos que se observa, es el vinculado a toda actividad distinta a una ECMPO, que se realiza y/o estaría por ejecutarse en el borde costero del litoral de la República, ello, frente al grado de preferencia y efectos suspensivos que genera una ECMPO frente a estos otros tipos de afectaciones distintas a ella, hecho que se ve agravado por dos, situaciones más, uno la demora que presenta el procedimiento de ECMPO y en segundo término la incerteza jurídica en la obtención de ese permiso de ocupación que se pretende.

Como un tercer efecto, es el vinculado a la falta de observancia y proyección en los efectos, que hoy genera esta Ley ECMPO, por parte de la Administración y los legisladores.

En este último punto coyuntural y que como efecto nos detendremos, el borde costero está conformado por distintos espacios cuya naturaleza los distingue entre terrenos de playa, playa, porción de agua y fondo de mar, todos ellos son bienes nacionales, en donde las playas y el mar adyacente conforman los bienes nacionales de uso público, cuya administración es del Estado.

 

Así es, es el Estado quien debe velar por la mejor manera de administrar estos bienes públicos, que le pertenecen a todos los habitantes de la nación, sin ir más allá hace 22 años atrás se definió la Política Nacional de Uso del Borde Costero,  la que entre su, principales considerandos señala:

Considerando tercero: «Que es preocupación prioritaria del Gobierno lograr un desarrollo armónico del territorio, procurando el mejor uso de sus potenciales y recursos, para el logro de mejores condiciones de vida la población.«,

Considerando cuarto. «Que es deber ineludible y un derecho del Estado propender a un adecuado uso del borde costero del litoral, que .favorezca tal desarrollo, permita un efectivo ejercicio de los derechos soberanos de Chile en su mar territorial y zona económica exclusiva además contribuya a la proyección de su acción en las zonas contiguas de la alta mar”.

Considerando quinto. »Que, tales espacios son un recurso limitado, que permite múltiples usos, y en algunos casos exclusivos y excluyentes y en otro, compatibles entre si lo que hace necesario definir el mejor empleo del mismo, a fin de procurar un aprovechamiento integral y coherente de los recursos, riquezas y posibilidades que ellos contienen y generan.”

Considerando séptimo: “La necesidad de establecer un marco orgánico que permita el mejor aprovechamiento de los amplios espacios marítimos y terrestres del borde costero del litoral, fijando para ello los elementos indispensables que posibiliten un desarrollo armónico e integral del sector, en el cual, respetándose los derechos de los particulares sus intereses, se concilien éstos con las necesidades de la comunidad y del pais

 

Todo lo anterior da origen al establecimiento de esta política, a la creación de la Comisión Nacional de Uso del Borde Costero, a las Comisiones Regionales, y a instrumentos como las Áreas Preferente y Zonificación del Borde costero, todo ello como la nueva arquitectura institucional de orden, la que no está exenta de problemas en relación a su reconocimiento bajo rango legal.

 

Con todo, la pregunta que hoy nace a la luz del análisis de este tipo de efecto, es como se idea una nueva forma de afectar el borde costero, olvidando los que ya existen, si la Ley reconoce los derechos adquiridos respecto de las concesiones ya sean estas marítimas, acuícolas, Áreas de Manejo, pero que sucede con las expectativas o interés de esas empresas que deseen ampliar y/o modificar sus concesiones en pro de un desarrollo, que sucede con las concesiones que se renueven, que sucede con nuevos proyectos, que pasa con las afectaciones de carácter ambiental y/o de protección, turismo, en fin, esta duda, incerteza que va mas allá de un actividad en particular, a modo de ejemplo que sucedería si las reclamaciones ECMPO aumentara o presentaran la misma conducta vista en el Sur del País pero ahora en la Zona Norte, en donde proyectos como plantas desaladoras se verían frenados producto de este tipo de reclamaciones?. Bueno este efecto es producto de esa falta de visión.

 

Insistimos, el problema no es la Ley ECMPO, sino que la falta de observancia y visualización de una norma de este tipo, sin límites que la misma demanda de uso consuetudinario, como bien lo establece el artículo 4 de la Ley al señalar, «La delimitación del espacio costero marino de pueblos originarios estará determinada por la superficie necesaria para asegurar el ejercicio del uso consuetudinario realizado en él, de conformidad con el artículo 6°«

 

De este modo el espacio a reclamar no posee más límite que la capacidad de acreditar e invocar esos usos consuetudinarios, generando efectos de los dos tipos antes aludidos, en donde hoy comunidades y privados se ven enfrentados.

El llamado al dialogo hoy que tanto se hace por parte de las autoridades, no puede ser el único camino que supla el evidente error cometido por el Estado, en donde la cosmovisión se contrapone a las expectativas económicas, la lucha y disputa de estos espacios está abierta.

 

Necesario hoy resulta evaluar esta norma, bajo un precepto general y un ámbito más globalizado, tomando conceptos e ideas como lo establece la PNUBC, como espacios limitados, mejor aprovechamiento, desarrollo armónico, integral, de respeto a los derechos de los particulares y sus intereses, que se concilien con las  necesidades de la comunidad y del país, es decir el bien común, todas expresiones que hoy no se ven reflejadas en esta norma.

 

El llamado es ha tomar acción ahora y ya, el dialogo es una vía, pero la oportunidad e igualdad en el acceso a este tipo de bienes, debe estar clara y bien definida con transparencia y certezas jurídicas, ya sea para los pueblos originarios reclamantes y los que ven en el borde costero una oportunidad y/o protección, el Estado no puede quedar inmóvil frente a tales problemáticas y pretender que la solución pase por el dialogo, como única vía de solución, de no existir un pronunciamiento o respuesta ágil del Estado veremos que el conflicto podría verse agudizado, quizás no en todos los casos, en donde cada sector buscará la forma de insistir en un requerimiento ECMPO, o evaluar vías de impugnación respecto de una reducción de ECMPO o rechazo y por otra parte las formas de impugnar un requerimiento de ECMPO, el llamado es buscar el bien común, hoy se debe evaluar quizás detener estos procesos y reevaluar, existen momentos que es mejor detenerse, pensar, tal vez retroceder para poder avanzar.

 

La necesidad de cambio es necesaria y debe ser oportuna, de este modo hoy nos encontramos analizando y estudiando una estructura de cambio que permita entregar las debidas certezas jurídicas tanto para las comunidades y/o asociaciones reclamantes en orden a generar la agilidad en los procesos de acreditación, asimismo en la transparencia y oportunidad de comparecer en este tipo de trámites, bajo una estructura de dialogo en donde no quede nadie excluido, tomando en consideración hechos como cuando existen sobreposiciones de ECMPO, todo ello con participación amplia de organismos públicos, privados y comunidades indígenas.

 

 

SMA ordena Medida Provisional contra Salmones Camanchaca

Fuente: Mundo Acuícola.

La embarcación al tiempo del hundimiento se encontraba cargada en su interior (bodegas) con 214 toneladas de salmones, equivalentes a una biomasa de aproximadamente 37.000 peces y alrededor de 66 m³ de combustible

Por hundimiento del Wellboat Seikongen en la Bahía de Pilpilehue, comuna de Chonchi, la empresa de Salmones Camanchaca deberá cumplir con cinco medidas asociadas a la corrección, seguridad y control que impidan el riesgo o daño, y monitoreos ambientales.

La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ordenó una medida provisional pre-procedimental contra la empresa de Salmones Camanchaca, titular del proyecto “Ampliación en Centro de Cultivo de Salmonidos Pilpilehue, X Región”, ubicada en la comuna de Queilen, Región de Los Lagos, debido al hundimiento del wellboat “Seikongen”, quien al momento del siniestro se encontraba realizando la operación de cosecha desde este centro de engorda de salmones.

La embarcación al tiempo del hundimiento se encontraba cargada en su interior (bodegas) con 214 toneladas de salmones, equivalentes a una biomasa de aproximadamente 37.000 peces y alrededor de 66 m³ de combustible.

Cabe señalar que la SMA ha estado monitoreando este incidente desde el día de su ocurrencia, con personal propio, y a través de Sernapesca y Directemar, ambos organismos integrantes de la Red Nacional de Fiscalización (RENFA), quienes fiscalizan la normativa ambiental aplicable, junto a la normativa sectorial especializada.

La Medida Provisional se basa en la denuncia efectuada por Sernapesca, por la posible contaminación y vertimiento de residuos en las costas de la bahía Pilpilehue. Tras analizar el mérito de éstos, se ordenaron las siguientes medidas:

  1. . Presentar un plan de acción referido a la contención del material en descomposición, ácido sulfhídrico e hidrocarburos.
  2. . Presentar un plan de acción referido a la extracción y disposición de los hidrocarburos y a biomasas en descomposición.
  3. . Monitorear cuantitativamente la concentración de ácido sulfhídrico en el aire.
  4. . Monitorear cuantitativamente la concentración de hidrocarburos en recursos hidrobiológicos, columna de agua y sedimentos.
  5. . Las medidas de monitoreo deberán ejecutarse durante un plazo de quince días hábiles, mientras que, para la presentación de los planes de acción, la empresa tiene tres días hábiles.

Además, los resultados de los monitoreos se deberán presentar de forma diaria ante la Oficina Regional de Los Lagos de la SMA.

Más información del caso en el Sistema Nacional de Información de Fiscalización Ambiental (SNIFA): http://snifa.sma.gob.cl/v2/MedidaProvisional/Ficha/88

 

Análisis al proyecto de Ley que podría afectar la relocalización de salmónidos y mejillones

Fuente: Aqua.cl, publicado 2 de noviembre de 2017

Se trata del proyecto de ley que actualmente se tramita en sede legislativa y que dice relación con la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Tras la entrada en vigencia el 2008 de la Ley Nº 20.249, que creó los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (Ley ECMPO), en relación a sus efectos suspensivos respecto a las diversas actividades que ven en el borde costero del litoral de la República una oportunidad, como a la amplia cobertura geográfica así reclamada, que a agosto de 2017 superaba las 2 millones de hectáreas, en donde los intereses actuales y futuros se ven limitados frente a la falta de visión y concurrencia en la discusión de este tipo de afectación marítima-costera, hoy, la solución se deja al diálogo entre las partes.

No obstante, por estos días nace la duda de cuáles serán los efectos -en éste mismo ámbito- del proyecto de ley que actualmente se tramita en sede legislativa y que dice relación con la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

A continuación, un análisis realizado por el director de IndexSalmón, Reinaldo Vidal, quien evalúa los alcances que podría tener la iniciativa en los usuarios del borde costero:

“El proyecto de ley fue ingresado al Congreso Nacional el 18 de junio de 2014, vía mensaje de S.E. la Presidenta de la República, mensaje 161-362, Boletín 9.404-12.

Para ir a lo sustantivo, la iniciativa establece nueve categorías de áreas protegidas, a saber: Reserva de Región Virgen;Parque Marino;Parque Nacional; Monumento Natura;Reserva Marina; Reserva Nacional; Santuario de la Naturaleza; Área Marina y Costera Protegida de Múltiples Usos, y Humedal de Importancia Internacional o Sitio Ramsar.

Algunas de dichas áreas protegidas, que nacieron en diversos cuerpos legales, como por ejemplo la Ley General de Pesca y Acuicultura, para el caso de los Parques y Reservas Marinas, como unidades territoriales de protección ambiental.

Así, el proyecto de ley en lo sustantivo busca “armonizar”, entre otros aspectos, dichas figuras de protección “dispersas” en el actual ordenamiento jurídico, en una sola institucionalidad.

De este modo, las áreas protegidas, todas ellas buscan o poseen como objetivo la preservación, resguardo de diversos patrimonios, como culturales, natural, escénico, ecológicos, diversidad biológica, geológico, paisajístico, científico, educativo, entre otros, gravando así áreas geográficas que así aseguren dichos objetivos.

Para el caso, las Reservas, Parques, Santuario, Área Marina y Costera, pueden y deben afectar geográficamente espacios vinculados al borde costero.

El punto aquí, es cómo la ley resuelve o entrega elementos que permitan dar valor, certeza jurídica, respecto a actividades distintas a la protección que se pretende, en orden a compatibilizar las existentes a este tipo de afectación ambiental, algunas claves están dadas en los artículo 23, 29, 30 y 31, del proyecto de ley, que versan o dicen relación con la compatibilidad de ellas con el plan de administración.

Sin duda que las actividades que se ejecuten con anterioridad a la declaración afectación de área protegida, poseen un resguardo jurídico en virtud a que poseen un derecho adquirido, pero qué sucede con los intereses futuros respecto a nuevas inversiones y/o expansión de sus actividades en orden a pretender más “espacio”, o bien, cuáles serán esos criterios de compatibilización, si una actividad existente ya posea una Resolución de Calificación Ambiental.

A modo de ejemplo vemos como una nueva ley no presenta la debida arquitectura y/o ingeniería jurídica adecuada, en donde la entrada en vigencia de ella develará sus problemáticas, evidenciando el error en no apreciar la multiplicidad de actividades existentes, como futuras, ateniendo sólo una variable dentro de la amplia actividad que demanda el borde costero. A modo de ejemplo, vemos como durante el 2016, a través de una indicación se incorpora un nuevo artículo transitorio que “trata”, de solucionar una controversia, vinculada a concesiones de acuicultura, a saber:

Artículo… En los casos en que el área protegida comprenda sectores en que se encuentren ubicadas concesiones de acuicultura, el titular de la misma podrá relocalizar su concesión conforme a la ley N° 20.434, gozando de preferencia frente a otras solicitudes de concesión o relocalización, salvo respecto de las preferencias establecidas en la citada ley. Dicha preferencia regirá aun cuando no exista suspensión de otorgamiento de concesiones de acuicultura en las regiones de Los Lagos y de Aysén.”.

De la sola redacción, la cual al parecer deja la sensación ser estéril en el marco global de la problemática y casi de “salvataje”, solo coloca a un gremio o actividad vinculada al borde costero en una posición “mejorada”, la industria del salmón, si toda vez que, la Ley 20.434, es aquella que crea la figura de relocalización de concesiones de salmones, y no de otro tipo de cultivo, como algas, miticultura, u otro tipo, sin hablar de concesiones marítimas que por esencia no son objeto de relocalización.

Esta suerte de privilegio o preferencia, que es de carácter opcional, en relación con la expresión “podrá”, es decir hacer o no hacer, posee innumerables problemáticas. En si misma, la relocalización es un proceso que ya existe hace siete años sin poder concretarse, los espacios marítimo-costeros, considerados un bien escaso, frente a la multiplicidad de elementos que inciden en la oportunidad de territorio para poder ejercerla, no permiten entregar esa certeza jurídica base para el desarrollo productivo, junto o sumado a la duda que nace, en relación a los efectos de una opción de no relocalizar, ese NO HACER, que implica en el ámbito de concesiones de salmones, sin hablar de los otros tipos de cultivo, que no son atendidos, y que por lo demás, para el caso de los miticultores buscan en una nueva ley esa opción de relocalización, norma que al parecer no surgirá los debidos efectos, dada las condiciones base en que hoy se pretende afectar el territorio marítimo-costero, asociado a ley ECMPO y esta nueva forma de afectación, sin considerar las demás exigencias que existen en este ámbito, como es la distancia de 1,5 millas náuticas de Parques y Reservas Marinas.

La integración, visión, consensos, oportunidad, son acciones que deben efectivamente concretarse en las etapas más tempranas en la creación y discusión de una ley de este tipo, así cada actor debe plantear sus posiciones con el fin de asegurar su actividad actual y evaluar sus intereses futuros en el desarrollo de una actividad, con el fin de entregar las debidas certezas jurídicas, bajo una macro visión de sustentabilidad y sostenibilidad de una actividad.

Opinión «Ley Lafkenche» y el necesario desarrollo costero chileno

Fuente: Aqua.cl

Columna de opinión.

Hasta agosto de 2017 ya suman más de 70 solicitudes de comunidades indígenas que reclaman derechos ancestrales sobre una superficie de 3,3 millones de hectáreas de zonas costeras entre las regiones del Biobío y la de Magallanes.

A continuación reproducimos una columna de opinión de la presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), Macarena Cepeda, que fue publicada este miércoles 25 de octubre en Diario Financiero y replicada en Aqua.cl:

“Preocupación existe en el sector pesquero industrial de la región del Biobío por los alcances y aplicación de la Ley 20.949, conocida como ‘Ley Lafkenche’. En ningún caso esta preocupación tiene que ver con el derecho de los pueblos originarios a que el Estado reconozca espacios costeros de uso tradicional donde ellos han ejercido ancestralmente. La inquietud de los pesqueros industriales, así como la que han manifestado otros gremios, radica en la aplicación y tramitación a la que obliga esta legislación.

La Ley 20.249 busca regular los Espacios Costeros Marinos de los Pueblos Originarios (ECMPOs). Al respecto, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) indica que los ECMPOs ‘son espacios marinos delimitados, cuya administración es entregada a comunidades indígenas o asociaciones de ellas que han ejercido el uso consuetudinario de dicho espacio constatado por Conadi (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena). La delimitación necesaria está determinada por la superficie que asegure el ejercicio del uso tradicionalmente realizado’.

El espíritu de la ley es el adecuado, pues propone alcanzar un nivel de entendimiento con los pueblos originarios, consecuente con las normativas de los tratados internacionales ratificados por Chile. Sin embargo, los problemas han surgido en la puesta en práctica de la normativa.

Hasta agosto de 2017 ya suman más de 70 solicitudes de comunidades indígenas que reclaman derechos ancestrales sobre una superficie de 3,3 millones de hectáreas de zonas costeras entre las regiones del Biobío y la de Magallanes. Aquí radica uno de los problemas: no existen límites establecidos para la superficie de una solicitud, lo que ha permitido peticiones de terreno desproporcionadas. También se ha revelado la ausencia de criterios para acreditar el uso consuetudinario de un territorio y estándares objetivos a fin de evitar el ingreso de solicitudes sin sustento.

Lo que más preocupa a nuestro sector, tiene que ver con el proceso de tramitación de estos requerimientos, pudiendo durar entre cinco y diez años, debido a la larga lista de instituciones que participan de él. Durante este lapso se congela globalmente la tramitación retrasando el desarrollo e inversiones. Las empresas ubicadas en la costa que son titulares de concesiones marítimas y cuentan con los respectivos permisos sectoriales se ven enfrentadas a una incertidumbre mayor al planificar una ampliación productiva, dado que al modificarse las condiciones de ese acceso al mar puede operar la ‘Ley Lafkenche’, con las complicaciones antes descritas que echarían por tierra este proyecto de inversión.

Esperamos que la autoridad y los legisladores hagan los ajustes necesarios a la normativa a fin de que mantenga las prerrogativas para proteger los espacios ancestrales de los pueblos originarios, pero que también salvaguarde el desarrollo del país”.

Corfo consolida sus compromisos de apoyo a la reactivación a la pesca artesanal tras crisis por marea roja

Fuente: Mundo Acuícola

La mayor parte de los beneficiarios pertenecen a agrupaciones de pesca artesanal y de mitilicultores formalizados y los programas abarcaron casi todo el territorio del borde costero regional.

Los Programas de Apoyo a la Reactivación – PAR representaron la temprana respuesta del Gobierno, a través de Cofo al sector de la pesca artesanal y mitilicultores de la región, cuyos beneficiarios han recibido su certificación tras la entrega de recursos y participación en programas de capacitación en diversificación productiva y gestión de sus negocios.

Durante el mes de octubre se han finalizado las ceremonias de cierre de estos programas que beneficiaron a los hombres y mujeres de mar y pequeños mitilicultores de la Región de Los Lagos, los cuales tuvieron un período de ejecución de 10 meses aproximadamente y cuyos recursos fueron utilizados por sobre un 95%.

Con muestras de reconocimiento, los pescadores y pequeños acuicultores favorecidos y que dedican su tiempo y trabajo a la extracción y producción de recursos del mar y que se vieron fuertemente afectados por la crisis de marea roja en la zona, han ido concluyendo los más de 21 programas PAR de Corfo que en un amplio plan de apoyo respaldó la reactivación y diversificación de estos sectores de las comunas más afectadas por la floración algal. Esto mediante el reforzamiento de capacidades empresariales y cofinanciamiento de inversión.

De esta manera se ha podido potenciar sus unidades de negocios y sobrellevar periodos de crisis, como la vivida recientemente, en la región, tal como lo expresara el director regional de Corfo Los Lagos, Adolfo Alvial, quien señaló que “una de las bases de estos programas es contribuir con conocimientos en gestión empresarial a los beneficiarios para la disminución de las principales brechas de sus negocios y afrontar de mejor manera periodos de crisis tras la marea roja, en la que muchos pescadores artesanales y pequeños acuicultores se vieron afectados e imposibilitados de continuar sus labores en los momentos de mayor impacto”.

Así mismo el director regional destacó el esfuerzo de los propios pescadores que aportaron el cofinanciamiento que requerían estos instrumentos que, es un enorme logro en momentos de crisis.

Hugo Escobar, ejecutivo técnico de Corfo señaló que la propuesta nace para poder hacer frente a una crisis del sector y poder así transferir conocimientos técnicos en materia productiva que permitan la optimización de los procesos y los recursos con tal de solventar las contingencias vividas por marea roja. Así como fue el caso de los mitilicultores en Hualaihué, a quienes se les hizo entrega de boyas para el cultivo de choritos, junto con facilitar la adquisición de equipamiento de trabajo, vehículos y mejoramiento de infraestructura requerida directamente por los trabajadores para mejorar sus labores productivas y comerciales, mediante economías de escala al adquirir los bienes en forma grupal.

Para el grupo de mitilicultores de Calbuco, por ejemplo, se logró evitar pérdidas económicas que pudiesen provocar el hundimiento de sus líneas de mitílidos, debido a la mantención de sus choritos en un periodo mayor al tradicional, para ello se respaldaron proyectos que incluían la compra de equipamiento de flotabilidad como boyas y cabos.

Los beneficiados se mostraron muy agradecidos, en especial por la entrega de conocimientos en temas como gestión del negocio en tiempos de crisis, facturación electrónica, contabilidad básica, técnicas de conservería y procesamiento, etc., lo que ha permitido actualizar sus conocimientos y entender de mejor manera temas contables como el negocio en sí, y estar preparados para escenarios futuros en casos de nuevos eventos.

La mayor parte de los beneficiarios pertenecen a agrupaciones de pesca artesanal y de mitilicultores formalizados y los programas abarcaron casi todo el territorio del borde costero regional.

Hoy en sus centros y agrupaciones, el grupo de beneficiarios cuenta con un nivel mucho más avanzado en materia de negocios, prevención y gestión del riesgo, teniendo establecidas alternativas de diversificación productiva y procedimientos que les ayudarán en su gestión futura del negocio, reaccionando en mejor forma ante nuevas floraciones algales nocivas – FAN.

Así lo confirmó Marcelo Soto, presidente de Sindicato de Pescadores Artesanales Estrella del Sur de Calbuco quien enfáticamente señaló que estos programas han marcado “un inicio para los trabajadores del mar quienes encontramos en Corfo una respuesta a nuestras necesidades en un momento de crisis para el sector, que nos han permitido reducir brechas, trabajar de manera asociativa y ser reconocidos como un sector relevante de la economía regional”.

 

«Salmoneros disparan contra Ley Lafkenche».

Fuentes:

a) El Mercurio/Economía y Negocios/21 de octubre de 2017

b) Mundo Acuícola, 23 de octubre de 2017

La Ley que les otorga espacios costeros marinos a los pueblos originarios, también conocida como Ley Lafkenche, se ha convertido rápidamente en una de las principales inquietudes para la industria acuícola y otros sectores productivos.  En el seminario Aquaforum, organizado en Puerto Varas, distintos ejecutivos rechazaron las consecuencias que esta generando esta normativa en el borde costero del sur del país.

El vicepresidente de Friosur, compañía ligada a la familia Del Río, Carlos Vial, calificó a la ley como un «disparate de marca mayor». Agregó que se trata de una legislación «poco estudiada, poco elaborada, y que se hizo sin mucha perspectiva de tratar de identificar qué es lo que iba a pasar». Asimismo, advirtió que, por ejemplo, «todas las concesiones marítimas están en peligro».

En tanto, el gerente general de Blumar, Gerardo Balbontín, admitió que es una ley «con un fin muy noble». Sin embargo, aseguró que «sin duda deberían hacerse modificaciones. Hoy se presta para abusos y especulaciones». El ejecutivo añadió que hoy hay cerca de 3,2 millones de hectáreas solicitadas bajo la «Ley Lafkenche», algo que, según él, «no es lógico. Hoy está paralizando a otras industrias que también tienen derechos».

El director de SalmonEx, Arturo Clement, afirmó que la normativa es la «brutalidad más grande que ha salido del Parlamento en Chile. Es una aberración legislativa». Detalló que «no solo hay impacto en los salmoneros, sino también en la Armada, en la construcción de puertos, en la conectividad y en la pesca, entre otros aspectos».